Amigo usuario Amigo Usuario

Óscar Maronda, de Edicions Clariana, se puso en contacto con Anfibic para hacernos unas preguntas sobre comercio electrónico para escribir un artículo en un especial que publica hoy “La Vanguardia” sobre el presente y el futuro del e-commerce en España.
A continuación, las preguntas que me hizo y las respuestas completas con mi visión sobre el e-commerce en España:

- ¿Qué estrategias pueden seguir las empresas para competir en el entorno on line?

En Anfibic creemos que una de las mejores estrategias para intentar competir en el entorno online es poner el foco sobre el usuario, para intentar convertirlo en cliente. Escucharlo. Intentar entenderlo, y darle las mejores soluciones a sus necesidades, para que su experiencia de compra sea lo más satisfactoria posible.

Hace unos años, en un entorno con una competencia relativamente baja en varios sectores, los valores para la toma de decisiones de compra en una transacción online podíamos reducirlos básicamente a cuatro: el precio del producto, la confianza que pudiéramos generar en los usuarios, la variedad de producto de nuestro comercio y el tiempo y costes del transporte.
Podemos decir que realizábamos unas compras basadas en unos valores puramente racionales.

Hoy en día, con un escenario completamente diferente donde es habitual encontramos una gran competencia en casi todos los sectores, estos cuatro valores siguen siendo básicos, pero ya no suficientes. Cuando todos los players, en mayor o menor medida, han conseguido un nivel aceptable en estos cuatro valores básicos, entran en juego otros valores, pequeños detalles, que son los que ayudan a desmarcarnos de la competencia.
Seguimos captando a los usuarios de una manera racional a través de precios competitivos, pero conseguimos convertirlos a clientes fidelizados a través de unos valores más emocionales.

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No es lo mismo buscar que encontrar. Buscar y no encontrar a menudo produce frustración, desánimo. En cambio encontrar casi siempre produce satisfacción. ¿Cómo puedes hacer para ayudar a encontrar, que no buscar, a tus usuarios?

Como casi siempre en la vida, lo primero es escuchar

Lo primero es “escuchar bien” al usuario. ¿Qué te está pidiendo?. ¿Qué está buscando?
La manera que tiene el usuario de decir lo que busca es a través de una caja de texto. En principio está bien. Suficiente. El problema es que al escribir puede cometer algunos errores ortográficos o de tecleo.
Esto hay que tenerlo en cuenta, y tienes que saber que si un usuario te está pidiendo X, en realidad no quiere decir X. Quiere decir Y.

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El jueves pasado estuve en el Conversion Thursday de Barcelona, un evento donde varios ponentes hablan en un tono distendido sobre un tema propuesto por los organizadores vinculado al marketing online, conversiones, analítica web,…. El tema de debate era “El e-commerce: un camino de rosas y espinas” y Oriol Ripoll, Ricardo Tayar y Pere Rovira estuvieron compartiendo sus impresiones sobre el presente y futuro del comercio electrónico en nuestro país.
Los tres hicieron alguna reflexión al respecto, pero me hizo pensar un comentario de Pere Rovira en el que decía algo así como que en el mundo del comercio electrónico todavía está todo por hacer. Lo argumentaba diciendo que repetimos hasta la saciedad procesos de compra, de registro, de login,… sin pensar demasiado ni en el problema a resolver ni en el usuario que lo va a hacer.

Si algo funciona en la venta de un producto en concreto no tiene porque funcionar en la venta de otro producto diferente. Por lo tanto, el hecho de repetirlo hasta la saciedad no te asegura de ninguna manera el éxito. Tenemos que ser creativos, tenemos que atrevernos, pensar en nuevas fórmulas. Poner al usuario en el centro y empezar a construir nuestra aplicación en torno a él, a sus necesidades, a su patrón de comportamiento.

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A mi me gusta ir a comprar los sábados al mercado. Lo hago casi todas las semanas y ya me conocen en todas las tiendas: saben lo que me gusta mucho porque lo compro habitualmente, lo que me gusta pero no tanto ya que solo lo compro a veces y lo que posiblemente no me gusta porque nunca lo he comprado.
Cuando me hacen una recomendación, nunca se olvidan de preguntarme: “¿Te gustó lo que te llevaste la semana pasada?”. De esta manera amplían un poco más su conocimiento sobre mis gustos.
Saben además el presupuesto aproximado del que dispongo, ya que tiendo a gastarme algo parecido cada semana.

Creo que puedo decir con seguridad que mi carnicero conoce a la perfección mi patrón de compra.
Y, además, no duda en utilizar ese conocimiento para ofrecerme nuevos productos y ofertas. Esta mañana me decía: “Tienes que probar este entrecot de ternera lechal. Te gustará”.
¿Quien conoce mis gustos mejor que él? Sí. Mañana comeré entrecot de ternera lechal.

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Rellenar un formulario es una de las acciones más tediosas a las que se enfrenta un usuario en una web.¿Nunca te ha dado pereza rellenar uno? Introduce el mail, repite el mail, la contraseña, esta no es válida, pero si es la que siempre uso, vuelve a repetir la contraseña, el captcha que no hay quien lea…..

Después de todo el esfuerzo invertido en tener a un usuario frente a un formulario con intención de rellenarlo, no nos podemos permitir que un mal diseño no le invite a hacerlo. Tenemos que ayudarle a cumplir nuestro objetivo. Como diría un amigo, hagámoslo sexy.

Cuanto menos pidamos, más nos darán

Hay que partir de una premisa: cuantos menos campos tenga que rellenar el usuario, más fácil le estaremos poniendo las cosas. Piensa un poco: ¿Qué información necesitas realmente? ¿Qué información puedes deducir de otra que nos ha dado previamente? Por ejemplo, si pides el código postal de una población española puedes deducir la provincia, no hace falta que la pidas.

Además, las etiquetas de los campos tiene que ser muy claras. El usuario hará una lectura rápida. Hay que ponerle las cosas fáciles, tienes que intentar que lo entienda a la primera.

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